AZERBAIJAN
[INICIO] - [MADRID-BULGARIA]  [TURQUIA]  [GEORGIA]  [AZERBAIJAN]  [IRAN]  [PAKISTAN]  [INDIA]  [BANGLADESH]  [NEPAL]
[TOKYO]  [SINGAPUR]  [MALASIA]  [CAMBOYA]  [LAOS]  [TAILANDIA]



          


        AZERBAIJAN I


  


Llegada: 
lunes 3 de noviembre de 2003          Salida:  miércoles 5 de noviembre de 2003

Distancia: desde Madrid hasta la frontera entre Georgia y Azerbaiján: 9.064 kms

Recorrido en Azerbaiján: frontera entre Georgia y Azerbaiján, Bakú, frontera entre Azerbaiján e Irán. Total: 882 kms

Nuestro paso por Azerbaiján fue muy breve, sólo estuvimos dos noches debido a que el visado que conseguimos en Ankara era de tránsito y nos permitía estar como máximo tres días, y cuentan como uno el día en que se entra, o sea que en realidad son dos.

De todas formas exceptuando Bakú, el resto del país no ofrece mucho para ver. Predomina el ámbito rural, en donde llaman la atención los medios anticuados que utiliza la gente para trabajar el campo. Y eso sí, junto a la costa y dentro mismo del Mar Caspio, hay pozos de petróleo para aburrirse.    


 
CONTROL DE ADUANA Y ENTRADA:


Azerbaiján tampoco estaba en nuestra ruta original, igual que Georgia, pero es paso obligado para entrar en Irán sin tener que retroceder hasta Turquía. El lunes 3 de noviembre de 2003 llegamos al puesto fronterizo, en donde nos reciben con mucha amabilidad. Después de explicarles varias veces, ante su asombro, que no me gusta el Real Madrid y que mi equipo es el Atlético, nos hacen pasar a una oficina de la Aduana y nos piden que tomemos asiento. Todo forma parte de una puesta en escena para decirnos que tenemos que pagar $ 50 por el seguro del Toyota, tasa ecológica y uso de la carretera, y claro está que no hay muchas opciones de regateo.

Después de aceptar pagar dicho importe, la cara del policía esboza una sonrisa de oreja a oreja, nos entrega una serie de papeles indescifrables para nosotros y nos hace pasar a otra oficina. Allí pagamos otros $ 20 más para que nuestros datos sean incluidos en el sistema informático !!! Eso sí, el ordenador, el scanner y la impresora son nuevos. Lo más irónico de todo es la cara de asombro que pone el policía cuando le decimos que ya pagamos $ 50 en la oficina anterior. Finalmente después de dos horas de trámites a ambos lados de la frontera, entramos en Azerbaiján.

Apenas unos kilómetros recorridos y nos detiene un control policial con barreras, otra vez la misma situación que en Georgia. Después de pedirnos la documentación, nos dicen que no podemos continuar porque está prohibido en Azerbaiján circular con los vidrios tintados, aunque sólo sean los de las plazas traseras del Toyota. La única opción que nos dan es quitar el laminado, sabiendo que esto es imposible. Claro que había una segunda alternativa, y era la de darles dinero para dejarnos ir.

Pues bien, ya muy quemado por la experiencia en Georgia, me niego a pagarles, les dejo mi pasaporte y me alejo a un costado de la carretera a esperar. Esto los desconcierta, siguen diciendo “money” y “problem” pero yo miro hacia otro lado como si la cosa no fuese conmigo. Luego de unos cinco minutos, me llaman riéndose por mi nombre, me devuelven el pasaporte y me dicen que puedo continuar el viaje. Ahora el que ríe soy yo, pero dándoles las gracias, no sea cosa que se mosqueen. Por suerte no volvemos a tener problemas con la policía de Azerbaiján durante el resto del viaje.

 

      BAKU


Después de recorrer algo más de 500 kms por carreteras en mucho mejor estado que las de Georgia, a las 11 de la noche llegamos a Bakú (para los rusos), Bakí como la llaman los azeríes. La primera impresión es la de llegar, por fin, a una ciudad iluminada. El contraste con Tbilisi es muy grande, Bakú es una ciudad moderna, limpia y ordenada, es como llegar a un oasis.

Nos alojamos en el hotel Absheron, un enorme edificio típico de la época soviética, en donde la recepcionista daba la sensación de haber pertenecido al Ejército Rojo. En cada planta hay una persona, con su escritorio, encargada de controlar todo lo que allí pasa durante las 24 horas, tiene bebidas a la venta y recibe y entrega las llaves de las habitaciones, es como si hubiese una recepción en cada piso del hotel , todo muy burocrático. Y ni hablar de la cantidad de conserjes dando vueltas por el hall de entrada del hotel, cuento no menos de ocho.

Al día siguiente recorremos la calle peatonal, el casco viejo y los puestos callejeros de venta de artesanía local, cuadros y recuerdos de la época soviética. También visitamos el Maiden’s Temple o Torre del Fuego, antiguo templo zoroastriano reconstruido en el siglo XII, con paredes de 5 metros de ancho que servía de refugio para los habitantes del lugar cuando se sentían amenazados. Nos llama la atención la cantidad de gente que se junta en los escaparates de las tiendas de telefonía móvil para contemplar los últimos modelos de teléfonos, que por cierto cuestan igual o más caros que en España.

El contraste entre Bakú y el resto de Azerbaiján es notorio. Se trata de un país en donde predomina el ámbito rural, muy poco desarrollado y cuya economía depende básicamente del petróleo y del gas. El nivel de vida de sus ocho millones de habitantes es en general bajo, resultando evidente la desigualdad en el poder adquisitivo entre un sector de la población de la capital, Bakú, y el resto del país. Cuando hablamos con la gente en Georgia sobre cuestiones económicas, políticas o culturales, su punto de referencia, para bien o para mal, es siempre Rusia. En Azerbaiján es diferente, Turquía es el país al que ellos miran como modelo a seguir.

 


 

Entrada en Azerbaiján

Bakú, Palacio de Gobierno

Centro de Bakú

Museo de Literatura

Vistas del puerto sobre el Mar Caspio
 

Avenida céntrica de Bakú

Hotel Plaza


Calle céntrica de Bakú

En lo alto de la Torre del Fuego, Bakú

Bakú, calle peatonal