GEORGIA
[INICIO] - [MADRID-BULGARIA]  [TURQUIA]  [GEORGIA]  [AZERBAIJAN]  [IRAN]  [PAKISTAN]  [INDIA]  [BANGLADESH]  [NEPAL]   
[TOKYO]  [SINGAPUR]  [MALASIA]  [CAMBOYA]  [LAOS]  [TAILANDIA]






Llegada: 
viernes 24 de octubre de 2003   -   Salida: lunes 3 de noviembre de 2003

Distancia:  desde Madrid hasta la frontera entre Turquía y Georgia, 7.910 kms

Recorrido en Georgia:  Batumi, Kutaisi, Tbilisi, frontera con Azerbaiján. Total: 1.154 kms


   GEORGIA I

   GEORGIA II

   GEORGIA III

   GEORGIA IV

   GEORGIA V

  

GEORGIA, PASADO Y PRESENTE:


La realidad de Georgia en general, está marcada por dos hechos fundamentales: la desintegración de la Unión Soviética con el consiguiente cambio de sistema económico, y la guerra de Abjaccia, que comenzó el 14 de agosto de 1992 y duró poco más de un año. El 26 de mayo de 1918 se estableció la primera República de Georgia tras el colapso del régimen zarista. En marzo de 1921 Georgia comenzó a formar parte de la URSS hasta que el 9 de abril de 1991, la Corte Suprema declaró la independencia.

Durante 70 años, la economía de Georgia estuvo integrada en lo que por aquel entonces se conocía como el imperio soviético. El sistema se basaba en la planificación estatal, todo dependía de Moscú, pero el hecho de formar parte de la URSS significaba para Georgia un bienestar que difícilmente hubiese podido alcanzar por sí sola, ya que no se puede decir que sea un país rico en recursos. En esto coincide toda la gente con la que hablamos, antes de la desintegración de la Unión Soviética, vivían mucho mejor.

Existía para la economía de Georgia un mercado único de más de 200 millones de personas conformado por los habitantes de todas las repúblicas soviéticas, a sus balnearios sobre la costa del Mar Negro acudía gente de todo el este de Europa y el sector industrial, basado en la industria siderúrgica, abastecía al conjunto de la URSS. Las fábricas funcionaban, había puestos de trabajo e inversión por parte del Estado, la sanidad y la educación eran gratuitas y las necesidades básicas estaban cubiertas para todos.

Nada de esto existe hoy en día, da pena ver las enormes fábricas cerradas por toda Georgia que en una época significaban trabajo para la gente, ahora sólo quedan los esqueletos oxidados. Como muestra sirve el ejemplo de una metalúrgica en Rustavi (200.000 habitantes), a 30 kms de Tbilisi. En su momento trabajaban allí 50.000 personas, hoy sólo lo hace al 5% de su capacidad. Claro está que no era un paraíso ni mucho menos, pero sólo basta comparar la situación actual de la gente con el nivel de vida que tenían antes de la desaparición de la Unión Soviética para entender el porqué de su forma de ver las cosas.

Dicho esto, quiero aclarar que también coinciden, de forma casi unánime y sorprendentemente para nosotros, en que a pesar de todos los problemas y dificultades de estos últimos doce años, prefieren vivir como país independiente y bajo el actual sistema político por una razón fundamental, la libertad que ahora tienen y de la cual carecían mientras el país formaba parte de la URSS y el régimen comunista.

Libertad para votar a sus gobernantes, a pesar de que hasta ahora las elecciones en Georgia han sido siempre una farsa como ellos mismo sostienen; libertad para viajar al extranjero, aunque sean muy pocos los que lo puedan hacer y que los países del llamado Primer Mundo, incluyendo a Rusia, denieguen constantemente las solicitudes de visados; libertad para poder estar informados, aunque sean muy pocos los que puedan comprar un periódico, en un país asolado por la corrupción en donde lo que se conoce como periodismo independiente, es una mera utopía; libertad para poder hablar con un extranjero, y esto sí es de agradecer.

A pesar de todo, valoran la mucha o poca libertad de la que ahora gozan por encima de todas las cosas, culpan al gobierno de todos los males, a la corrupción y a la mafia, y piensan que bajo el actual sistema y a diferencia de la época soviética, ahora cuentan con la posibilidad de expresarse y hacer que la situación cambie.

El sentimiento que transmiten, en general, es de esperanza en el futuro y fueron muy pocos los que nos dijeron que si pudiesen retroceder en el pasado, viendo la situación del país hoy en día, preferirían volver al sistema anterior.



  Mujeres mayores subsisten  vendiendo fruta y gallinas
en la puerta del mercado

   
   Empresa metalúrgica en Rustavi, en su día trabajaban
     50.000 personas, hoy sólo lo hacen no más de 2.500...


  Puente que separa Georgia de Azerbaiján