TAILANDIA II
[INICIO] - [TAILANDIA]  [TAILANDIA I]  [TAILANDIA II] [TAILANDIA III]


Lunes 12-07-04 21:50 hs. Desde Ko Lanta

El viernes 25 de junio salimos de Chiang Mai y recorrimos 370 kms hacia el sur para llegar a la ciudad amurallada de Sukhotai, antigua capital del reino entre los años 1238 y 1376. Se considera que la era Sukhotai marcó el inicio del actual reino de Tailandia, y la introducción del alfabeto tailandés moderno y del budismo theravada como religión oficial, le dieron a los tailandeses una identidad propia de la que hasta ese momento carecían por haber estado siempre sometidos al poder de los jemers de Angkor (Camboya).

Llegamos el sábado por la noche a Bangkok, 340 kms al sur de Sukhotai, y nos quedamos allí hasta el viernes 2 de julio. Teníamos que contactar con alguna agencia marítima que nos diera información para enviar el Toyota a Sudamérica. Para ello contamos en Bangkok con la ayuda de Paitoon y Leg, una pareja tailandesa que conocemos desde hace diez años.

En Bangkok coincidimos con José, el vasco que está dando la vuelta al mundo grabando música típica de los lugares por los que pasa, y a quien conocimos a mediados de diciembre en Gilgit, al norte de Pakistán. Siete meses han pasado desde nuestro primer encuentro y para los tres fue una alegría enorme volver a vernos. Seguíamos en contacto a través de Internet y Bangkok fue el primer sitio en donde pudimos coincidir. Teníamos tantas cosas para contarnos que el tiempo nos resultó sumamente escaso, por lo tanto quedamos en encontrarnos nuevamente en Buenos Aires para compartir un buen asado.

El tráfico en Bangkok es terrible, los atascos son monumentales aunque justo es reconocer que los tailandeses se lo toman con mucha calma. Teníamos que ir a una concesionaria de Toyota para cambiar las pastillas de freno trasero (cuando estuvimos en Chiang Mai no tenían recambio disponible) y después de más de dos horas metidos en una marea de coches y en donde no habíamos hecho ni cinco kilómetros, regresamos al hotel porque ya entrada la tarde no íbamos a encontrar el concesionario de Toyota abierto. Lo más increíble es que todos los días y a todas horas hay atascos, según Paitoon es cuestión de acostumbrarse! Al final encontramos una Toyota a diez calles del hotel y nos llevó "nada más" que media hora llegar hasta allí...

Bangkok es la capital del sexo en Asia, entre 400 y 700 mil personas de ambos sexos viven de la prostitución en Tailandia. Sin embargo en contra de lo que pueda suponerse, no son los occidentales, japoneses, chinos o coreanos que llegan al país en busca de sexo (aproximadamente 2 millones por año) los principales destinatarios de este comercio sino que son los propios hombres tailandeses sus principales clientes.

La prostitución es parte integrante de la idiosincrasia tailandesa y de oriente en general desde hace milenios, y desde la guerra de Vietnam, cuando los norteamericanos establecieron siete bases militares alrededor de Tailandia y utilizaban las playas de Pattaya como lugar de "descanso" de los soldados, el comercio del sexo empezó a orientarse también hacia los extranjeros.

Dejamos Bangkok y recorrimos 770 kms en dirección sur para llegar el sábado 3 de julio a la isla de Ko Samui en el Golfo de Tailandia. Las playas de arena blanca, la exuberante vegetación, las largas hileras de palmeras y las aguas azules y transparentes del mar que la rodean, hacen de la isla un verdadero paraíso.

Al viajar con pasaporte italiano y español, para entrar en Tailandia no necesitamos visado, en la frontera nos dieron en su momento un permiso de 30 días para estar en el país y se nos vencía el domingo pasado. Por esta razón el viernes anterior dejamos Ko Samui y tras recorrer 400 kms, cruzamos el sábado al mediodía la frontera y entramos en Malasia.

Fuimos por carreteras internas de oeste a este bordeando la frontera con Tailandia y realmente nos sorprendió lo que allí vimos. Todas las aldeas por las que pasamos, por muy pequeñas que fuesen, cuentan con escuelas y centros de asistencia médica de reciente construcción, y las viviendas están en muy buenas condiciones, máxime tratándose de una zona rural, fronteriza y alejada de la capital, Kuala Lumpur. Todo ello contrasta con las condiciones muy pobres que encontramos en el sureste de Tailandia, de mayoría musulmana.

Volvimos a entrar el domingo pasado a Tailandia, aunque no por el mismo cruce fronterizo por el que habíamos salido sino por otro distante a 140 kms al este. Mientras estábamos en la Aduana, me di cuenta que me faltaba el Permiso de Circulación del Toyota... Por suerte recordé que me lo habían pedido al salir el sábado de Tailandia en un sitio en donde compré el seguro para el coche.

Pues bien, no tuvimos más alternativa que volver al puesto fronterizo por donde habíamos cruzado el sábado. Del lado de Malasia hay 140 kms entre un puesto y otro, pero yendo por Tailandia, los kilómetros se duplican! De todas formas valió la pena regresar porque tal como suponía, allí estaba el Permiso de Circulación.

Desde la frontera nos fuimos a Hat Yai para pasar la noche, una ciudad que vive del turismo procedente de Malasia y de Singapur y que acude aquí para realizar compras y en busca de sexo. Ayer lunes llegamos a Ko Lanta, una isla en el Mar de Andamán, en donde estaremos hasta el jueves.

 




Los atascos en Bangkok son monumentales


Playa de Chaweng Noi, Ko Samui



Phuket, las tres playas más populares. De arriba hacia abajo: Patong, Karon y Kata



Playa de Krabi


Ko Phi Phi, espectacular vista desde la piscina del Princess Hotel. El primero de la izquierda soy yo...


Son incontables los botes que atracan en la bahía de Ton Sai, Ko Phi Phi


Atardecer en Ko Samui

Las tiendas abarrotan la playa de Patong en Phuket

 


Lunes 19-07-04 2350 hs. Desde Phuket

Se acerca el final de la primera etapa de nuestro viaje. Llevamos nueve meses y medio desde que salimos de Madrid y casi 50.000 kms recorridos por 21 países incluido Japón. Nuestro viaje continuará por tierras americanas, desde Buenos Aires hasta México, y luego ya veremos...

El 6 de agosto tenemos billetes para Madrid y desde ahí viajaremos a finales de Septiembre a Buenos Aires para continuar con nuestra aventura alrededor del mundo. Teniendo en cuenta que el barco tarda aproximadamente cuarenta días en llegar a Sudamérica, dejaremos el Toyota en Bangkok para que nuestro amigo Paitoon nos lo envíe alrededor del 20 de agosto a Argentina.

Nuestro recorrido por el sur de Tailandia nos lo estamos tomando con muchísima calma, se puede decir que son las "vacaciones" de nuestro viaje. Primero fueron seis días en Ko Samui (Ko significa isla), luego estuvimos otros tres en Ko Lanta, el jueves en las playas de Krabi, y el viernes llegamos a Ao Kata Yai o la gran bahía de Kata, en la isla de Phuket.

En estas dos semanas hemos abandonado nuestra condición de "viajeros" para transformarnos en "turistas...", de ahí que las actualizaciones de la web no sean tan frecuentes como antes. Desde mi punto de vista no tengo muchas cosas para mencionar, a no ser que me ponga a describir los paisajes paradisíacos, las hermosas playas de arena blanca y la gran cantidad de turistas orientales y australianos que hay por aquí. Lo siento, no es lo mío y resultaría más aburrido que las estadísticas que suelo incluir en los relatos de cada país !!! 


Sábado 24-07-04 2350hs. Desde Phuket

Seguimos con nuestro recorrido por las playas e islas de Tailandia. El miércoles pasado dejamos la playa de Kata en Phuket para irnos un par de días a la isla de Ko Phi Phi. Regresamos ayer viernes a Phuket, esta vez a Karon beach, y aquí nos quedaremos hasta el martes próximo en los que serán nuestros últimos días de playa.

Hace ocho años estuvimos por vez primera en Phuket y en Ko Phi Phi. Desde aquel entonces hasta hoy, todo esto ha cambiado muchísimo. La playa más famosa y concurrida de Phuket, Patong beach, es hoy en día una aglomeración de tiendas, restaurantes, bares de copas y hoteles que por desgracia no tiene nada que envidiarle a sitios como Benidorm. Han construido hasta en el último metro cuadrado disponible, inclusive sobre la misma playa. Las tiendas se han multiplicado por mil, las luces de neón y el cemento dominan el lugar y ya no quedan calles por las que caminar sin sentirse uno agobiado.

En las otras dos playas más importantes de la isla, Kata y Karon, ocurre lo mismo aunque en menor medida, tal vez porque al haber menos hoteles hay también menos turistas. Recorrer Phuket era un placer, y aunque aún lo sigue siendo porque la isla es hermosa, muchos lugares salvajes y vírgenes que recordábamos han quedado sepultados bajo los ladrillos. Nos resulta increíble recorrer kilómetros y kilómetros en donde hace ocho años era todo verde, y ahora encontrarnos con hoteles, restaurantes y tiendas por todos los sitios.

Lo de Ko Phi Phi es peor aún, en gran medida debido a la publicidad que obtuvo a través de la película "La Isla" que allí se filmó. Hace ocho años, cuando el barco de las tres de la tarde llevaba de regreso a los turistas que visitaban la isla por unas horas, Ko Phi Phi quedaba prácticamente desierta. A las diez de la noche se cortaba la electricidad y el silencio todo lo dominaba. Para quien no lo sabe, en Ko Phi Phi no hay carreteras ni coches. En aquel entonces sólo había una calle con adoquines que no tenía más de 150 metros de largo, y el resto de los caminos eran de arena. Apenas había tiendas y lugares donde comer, la mayoría de ellos construidos con materiales de la propia isla. Todo ello hacía que uno se sintiera verdaderamente en un paraíso.

Pues de todo aquello queda poco y nada, excepto la incomparable belleza natural de la isla. Basta con decir que al final del muelle, lo primero con lo que uno ahora se encuentra cuando llega a Ko Phi Phi es un 7 Eleven !!! Han construido hoteles y cientos de tiendas y restaurantes en donde antes sólo había palmerales, y la tranquilidad y el silencio han sido reemplazados por el constante ir y venir de miles de turistas que llegan a la isla a todas horas. Ko Phi Phi ya no es el paraíso que era.

Sigo sosteniendo que gracias al turismo, muchísima gente local puede verse beneficiada en sus condiciones de vida, en Tailandia, en Camboya o en donde sea, y por ende a mayor cantidad de turistas, más puestos de trabajo y mayores posibilidades de desarrollo. Pero si el crecimiento desmesurado y sin control implica destruir precisamente aquello que hace que el turismo acuda a un determinado sitio, a la larga los mismos que hoy se benefician terminarán sufriendo las consecuencias.