TOKYO
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Llegada:
  jueves 18 de marzo de 2004

Salida:  miércoles 31 de marzo de 2004





   TOKYO I


  

Decidimos desviarnos de nuestra ruta para visitar a nuestro hijo que estaba estudiando en Tokyo y a quién no veíamos hacía seis meses.

Dejamos el Toyota en el aparcamiento de un hotel en Calcutta y después de algo más de 13 horas de viaje (incluídas 5 horas de escala en Bangkok), llegamos finalmente a Tokyo. Ya estábamos echando en falta un poco de orden y limpieza !!!



Tokyo es una ciudad sorprendente desde todo punto de vista, en especial después de recorrer durante los últimos cuatro meses países como India, Nepal, Bangladesh o Pakistán. Hace unos seis años estuvimos por primera vez en Tokyo y en aquella oportunidad recuerdo que no nos llamó tanto la atención como ahora, son tan grandes las diferencias sociales, económicas y culturales con esta parte de Asia que es como haber viajado a otro mundo o a otra época.


Tampoco es mi intención establecer una comparación entre la capital de uno de los países más desarrollados del planeta y Calcutta, por poner un ejemplo, porque sería demasiado absurdo. Pero muchas cosas de Tokyo llaman realmente la atención de cualquiera, venga de donde venga, aunque desde un punto de vista subjetivo no todas ellas son para valorar positivamente o para imitar.


Por ejemplo, se calcula que en todo Japón existen unas veinte millones de máquinas expendedoras de cualquier cosa que uno se pueda imaginar, tabaco, bebidas, paraguas, billetes de tren o metro, pañuelos, cepillos de dientes, comida, maquinillas de afeitar, carretes de fotos, etc. La mitad de ellas están en Tokyo y diez millones de máquinas por supuesto que no pasan desapercibidas. Forman parte del paisaje de la ciudad, están por todas las calles e inclusive hay locales comerciales que sólo cuentan con máquinas expendedoras.

Por una cuestión de espacio, Tokyo es una ciudad construída hacia arriba. Es innumerable la cantidad de edificios altos que hay, pero lo que más llama la atención es encontrarse con que en el primer piso hay un restaurante, en el segundo un McDonalds, en el tercero una tienda de modas, en el cuarto un salón de belleza, en el quinto una zapatería, en el sexto otro restaurante, en el séptimo una joyería y en el octavo una cafetería. Tener que subir por ascensor a un quinto piso para comprar un par de zapatos es algo impensable en cualquier parte del mundo, excepto en Tokyo.

En algunos edificios cercanos a las principales estaciones de tren o metro, funcionan sitios con acceso a internet que tienen también biblioteca con miles de ejemplares, pero en lugar de libros lo que allí se pueden leer son mangas (comics japoneses para todas las edades). A 50 metros de nuestro hotel, situado frente a la estación de Ikebukuru (dos millones de personas pasan por allí al día), hay uno de estos sitios ubicado en el quinto y sexto piso de un edificio, abierto todos los días las 24 horas. Cuenta con grandes salas y cabinas individuales, sillones reclinables, gaseosas y café gratis (es autoservicio, por lo tanto uno se sirve las veces que quiera), se puede comer mientras uno está leyendo o directamente poner el plato junto al teclado del ordenador.

De ocho de la mañana a diez de la noche se paga por hora, y fuera de este horario existe una tarifa plana. Conviene aclarar que la mayoría de la gente vive en las afueras de Tokyo, el metro y el tren son los medios de transporte más utilizados (veintidos millones de personas lo utilizan cada día), los taxis son muy caros y en general son pocos los coches particulares que circulan por la ciudad. Pues bien, cuando dejan de funcionar el metro y el tren pasadas las doce de la noche, estos sitios se llenan de gente que no sólo acude aquí para leer un manga o navegar por internet, sino que aprovecha para dormir a la espera de que se reanude el servicio de transporte a eso de las cuatro y media de la mañana o directamente se va desde aquí a su trabajo.


El consumo es otra cosa que llama poderosamente la atención. La oferta es ilimitada, enormes centros comerciales abundan por toda la ciudad, restaurantes y cafeterías se pueden encontrar en cada calle, las tiendas de marcas famosas están por todas partes y lo más llamativo de todo es que siempre hay gente consumiendo en todos los sitios y a cualquier hora del día. Resulta bastante fuerte encontrarse con una tienda "Barbie" que venda ropa, complementos y zapatos sólo de color rosa... y quien no lleve un bolso o cualquier artículo con el nombre de Louis Vutton, no puede considerarse habitante de Tokyo.

  Akihabara es el centro de la electrónica por excelencia, aquí se puede encontrar todo lo que uno pueda llegar a imaginarse, pero no sólo llama la atención la variedad sino la cantidad. Hay edificios de siete u ocho plantas que ofrecen desde teléfonos móviles o cámaras digitales hasta lavadoras, otros que sólo se dedican a videojuegos y software y hay tiendas que venden exclusivamente cables conectores de todo tipo, todo lo que hoy en día existe en el mundo de la electrónica se puede conseguir en Akihabara, aunque en cantidades suficientes como para abastecer al planeta. Si existe en el mundo una sociedad que pueda calificarse de consumista, no hay ninguna duda que los habitantes de Tokyo se llevarían el primer premio.

En la cultura japonesa el suicidio es un honor y evita la deshonra de la familia. En el año 2000 se suicidaron 32.000 personas y otras 30.000 en el 2002. En la mayoría de los casos los suicidios están relacionados con la presión en el ámbito laboral y estudiantil, y afecta a personas de todas las edades, especialmente del sexo masculino. Algunos de los edificios más utilizados por los suicidas cuentan con enormes colchones de plástico que se inflan rápidamente de forma automática, son del mismo tipo que los que utilizan los bomberos para estos casos.


En ninguna ciudad hemos visto nunca tantos baños públicos, por lo general están ubicados en las estaciones de metro o tren y en los centros comerciales, pero también los hay en las calles. Los de estilo japonés son con agujero, y los de estilo occidental con wáter (inodoro). Mención especial merece la tapa de los wáteres. Al sentarse uno sobre ella, automáticamente sale agua para enjuagar la taza, y tiene también una serie de botones al costado que al apretarlos, hace que la tapa se caliente o que salga agua templada como si fuese un bidet. En el colmo de la sofisticación, algunas también cuentan con un botón que cuando se aprieta, sale una música destinada a tapar los ruidos...

La limpieza, el orden, la ausencia de ruidos, la educación y el respeto de la gente por los demás, son en general características que definen a los habitantes de Tokyo. Se ven pocos coches circulando por las calles, pero la mayoría son de gama alta o de lujo. Es evidente el alto poder adquisitivo de la gente, sólo basta con ver el desenfrenado consumismo existente. Pero también habría que decir que la gente en Tokyo trabaja muchísimas horas al día, dispone de muy pocos días de vacaciones al año y la presión laboral es una realidad. De todas formas, es indudable que se trata de una de las ciudades más modernas e imponentes que se pueden conocer.



Shibuya, uno de los cruces más frecuentados de Tokyo


Akihabara, donde se concentran las tiendas de electrónica


Edificio del Gobierno Municipal en Shinjuku


Sofisticada escalera mecánica en el Fuji TV de Odaiba


Moderno y llamativo edificio junto al río Sumida

 



Unico lugar del mundo en donde hay una tienda de ropa Barbie !

Uno de los tantos centros comerciales alrededor de
Ikebukuro

Ginza, edificio de oficinas en una de las más famosas esquinas de Tokyo





Chicas vestidas de forma llamativa se reúnen los domingos cerca del parque Yoyodi para que la gente las fotografíe

Como se las arregla una familia para disfrutar de un
domingo al aire libre cuando los espacios no
sobran, sentándose a comer en un sube y baja !


Akihabara, el barrio de Tokyo en donde se concentran miles de tiendas de electrónica