URUGUAY
[INICIO] - [ARGENTINA] [PARAGUAY] [BRASIL] [URUGUAY] [CHILE]





  







Llegada:  martes 21 de diciembre de 2004

Salida:  jueves 23 de diciembre de 2004

Recorrido:  Chuy (frontera con Brasil), La Paloma, Punta del Este, Piriápolis, Montevideo y Colonia, desde donde cruzamos en ferry a Buenos Aires (Argentina). Total: 727 kms recorridos en los dos días que estuvimos en Uruguay.

 






El martes 21 de diciembre llegamos al Chuy, una pequeña población fronteriza en donde un lado de la calle principal se haya en Brasil, mientras que el otro pertenece a Uruguay. Desde ahí nos dirigimos a la playa de La Paloma y siguiendo hacia el suroeste llegamos a Punta del Este, uno de los centros vacacionales más famosos de Sudamérica. Edificios de lujo, espectaculares chalets frente al mar, tiendas de marca y coches último modelo conforman el paisaje de Punta del Este. 

Punta del Este es el lugar elegido por la clase alta argentina para pasar sus vacaciones y sinónimo de lujo, diversión, dinero y derroche. Tener una propiedad en Punta del Este no está al alcance de cualquiera, y otorga un cierto prestigio a quien puede presumir de ello. Aunque cueste creerlo, esto último es muy importante para los argentinos, especialmente para aquellos con dinero, pero más interesante aún es que las propiedades en Punta del Este están fuera del alcance del fisco argentino, la mayoría no están declaradas y son producto de la evasión de capitales.

Dejamos atrás Punta del Este y nos dirigimos a Piriápolis, un sitio lindo y tranquilo cuyas playas estan bañadas por el Río de la Plata, aunque sus aguas no son tan limpias y cristalinas como las situadas sobre el océano Atlántico. Seguimos camino por la costa y a medida que nos acercábamos al centro de Montevideo, nos llamó la atención lo bonita que es toda la zona de la Rambla. Fue un descubrimiento para nosotros, pero no fue lo único que nos sorprendió de Montevideo.

Se trata de una ciudad pequeña comparada con Buenos Aires, pero mucho más limpia, ordenada y tranquila. Claro que no es un paraíso, también hay gente durmiendo en la calle, niños pidiendo limosnas y personas juntando cartones o revolviendo en la basura, pero no se percibe el ambiente de inseguridad y violencia que hay hoy en día en Buenos Aires, el ritmo de la ciudad es mucho más tranquilo, el tráfico más ordenado y la amabilidad de la gente es para destacar sin ninguna duda. 

El contraste entre el Montevideo rico y el pobre es evidente, y se refleja entre otras cosas al comparar las viviendas situadas en los alrededores de la Rambla con aquellas otras ubicadas en los suburbios de la ciudad. Otro ejemplo es la tasa de mortalidad infantil, en el barrio residencial de Pocitos es del cuatro por 1000, similar a la tasa europea, mientras que en el barrio de Nuevo París, ubicado en los suburbios de Montevideo, la tasa alcanza al 40 por mil, niveles africanos.  

Un hecho que nos llamó poderosamente la atención es que los conductores de autobuses y coches se detienen cuando una persona cruza por la senda de peatones ! Es una muestra de respeto y educación, y lamentablemente no conocemos ningún otro lugar de Latinoamérica de donde podamos decir lo mismo, y menos aún en Buenos Aires. 

El jueves 23 de diciembre salimos de Montevideo en dirección a Colonia para cruzar desde allí a Buenos Aires. Teníamos cinco horas por delante hasta la salida del ferry, lo que nos permitió recorrer Colonia en toda su extensión. Se trata de una ciudad muy pequeña, diría que es más un pueblo que una ciudad, con una parte colonial muy bonita y bien cuidada. Seis y media de la tarde salió el ferry a Buenos Aires, poniendo punto y final a nuestro paso por Uruguay.    

 




Chuy, del lado derecho de la calle es Brasil y del lado izquierdo Uruguay


Punta del Este, escultura en la playa

Monumento a Artigas en la Plaza de la Independencia
Punta del Este, Playa La Mansa Montevideo, edificio del Mercosur frente a la playa Ramirez







La pobreza también está presente en los barrios acomodados de Montevideo



Montevideo, teatro Solis

 




URUGUAY, UN PAIS CON ESPERANZA


Uruguay se diferenció siempre de la mayoría de los países del continente por contar con un grado ligeramente superior de desarrollo social. Históricamente se ha sentido orgulloso por ser considerado el país menos desigual de América Latina y en las primeras décadas del siglo XX era considerado como la Suiza de América. Pues bien, hoy en día la realidad es diferente.

La crisis económica que afectó al Uruguay entre los años 1998 y 2002 trajo como consecuencia el colapso del sistema financiero, la desaparición de las reservas internacionales, el crecimiento del desempleo, la caída de las exportaciones y el aumento de la pobreza. Junto con Argentina, Uruguay fue el país latinoamericano en donde los índices de pobreza e indigencia crecieron con mayor celeridad en este período.

En la actualidad, el país está viviendo una cierta recuperación económica iniciada en el 2003 gracias en especial a la mejora de los precios internacionales de los productos primarios que exporta el país como la carne y la soja. Como consecuencia de ello, el desempleo bajó pero los puestos de trabajo creados son en general precarios y con bajos niveles de remuneración.

De todas formas, las crisis económicas, políticas y sociales en Latinoamérica son una constante y no corresponden sólo a un período histórico determinado. Prueba de ello es que mientras la población actual del Uruguay es de 3.3 millones de habitantes, otros 3 millones de uruguayos viven en el exterior como consecuencia del exilio político y económico al que se han visto sometidos durante décadas.

Los uruguayos en general tienen puestas muchísimas esperanzas en Tabaré Vázquez, quien ganó las últimas elecciones democráticas celebradas a finales del 2004 y que asumirá próximamente el gobierno. Por primera vez en la historia del Uruguay, un frente de izquierdas encabezado por el anterior alcalde de Montevideo, será el encargado de gobernar el país.

Ello ha despertado grandes expectativas en los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Ya no se trata de un discurso revolucionario e ideologizado ni de ruptura con los centros de poder, sino de lograr una mayor justicia social y de acabar con los privilegios, la corrupción, el clientelismo político y la impunidad.

En el mundo en que vivimos, la extrema pobreza es la forma más grave de violación de los derechos humanos. Ojalá que Tabaré pueda hacer del Uruguay un país más justo, no sólo para terminar con el sufrimiento de muchísima gente sino también para evitar que tantos uruguayos se vean obligados a buscar su futuro fuera del país. 



INFORMACION UTIL:  aclaro que corresponde sólo a la parte que recorrimos, desde el Chuí
(frontera con Brasil) hasta Colonia pasando por Montevideo, es decir la región más desarrollada, rica y turística del Uruguay.


CARRETERAS: 
están en muy buen estado.

COMBUSTIBLE:  el gasoil cuesta más o menos medio dolar y las gasolineras se encuentran
fácilmente.

MONEDA:  1 euro equivale a 36 pesos uruguayos. En la capital y en los centros turísticos hay
casas de cambio de moneda extranjera.

TELEFONO MOVIL:  funcionan sin inconvenientes y la cobertura es bastante buena.

INTERNET: 
se encuentran cybercafés fácilmente y la banda ancha está muy extendida.
De hecho en el hall del hotel en Montevideo, accedíamos gratuitamente a internet a través
de una conexión wireless.

 


Calle típica de Colonia



Montevideo, Palacio del Congreso Playa de Pocitos en Montevideo